“¿Voce vende cinta pequeñas?”, preguntó un hombre de traje que entró al local de Corrientes y Medrano en el que yo solía trabajar años atrás. Acompañado de un joven también trajeado, ambos cargaban varias bolsas del supermercado Eki llenas de botellas de aceite Patito. El más joven llevaba además, cientos de botellitas transparentes en un bolso. Le dije que no, que no vendíamos cintas, pero que me dijera qué precisaba. En un portuñol bastante pobre, me explicó que las cintas eran para ponerle un moño a las botellitas que serían cargadas con aceite. Ante mi negativa salieron rápidamente del local, cruzaron Corrientes y entraron en la Iglesia Universal del Reino de Dios. Horas más tarde, darían una misa especial, y venderían a sus fieles el aceite sagrado traído especialmente de Israel. Precio: a voluntad. Lo que usted, estimado fiel, crea que vale la interminable y suave caricia celestial.

La sagrada creación
La década del noventa, con su pizza y su champagne, resultó ser un marco ideal para la llegada de los carismáticos pastores universales.
La IURD desembarcó en Argentina en 1990 e instaló iglesias en el interior del país. Hoy poseen el Gran Templo de la Fe, en Corrientes y Acuña de Figueroa, en el barrio de Almagro, donde antiguamente funcionó el Mercado de las Flores. Según indican desde la Cooperativa de Floricultores, se pagaron ocho millones de dólares por el terreno, con capacidad para congregar a 2.600 fieles. En las Páginas Amarillas podemos encontrar más de 50 de los 110 templos que tiene la Iglesia Universal para visitar en todo el país si usted quiere parar de sufrir. Otra opción es escucharlos por radio (AM 1350 y FM 106.3 que no reconocen oficialmente ya que el COMFER no permite que cultos extranjeros obtengan licencias), o bien, sintonizar América TV al finalizar la programación diaria y disfrutar de sus milagros.

Huir del demonio cuesta caro
La mayoría de los fieles que ingresan a la IURD lo hacen en un estado de desesperación, en busca de una respuesta rápida y sobre todo, divina. Lloran, gritan, revuelven sus bolsillos en busca de más dinero; algunos, decididos, acercan al escenario las llaves de un auto, otros, prefieren volver a sus casas caminando, y dejan las monedas destinadas al pasaje. “La plata va y viene señorita, lo que importa es la salud y la fe. Mi mujer se ha curado en esta iglesia, le debo todo a los pastores”, dice con la voz entrecortada un hombre de 78 años que prefiere no dar su nombre.

La fe en el banquillo de los acusados
Hoy en día la IURD está acusada en Argentina, Italia y Estados Unidos, por lavado de dinero y tráficos de divisas, tal como lo ha publicado el diario Folha de San Pablo. La noticia fue levantada en el país por los matutinos más importantes en donde se especificó que Macedo y su organización son sospechados de integrar una asociación ilícita y de lavar más de 2 mil millones de dólares desde 1995. Según publicó el diario Perfil, “los investigadores aseguran que localizaron depósitos por 3.000 millones de reales (unos 1.631 millones de dólares al cambio del día) en favor de la institución, entre marzo de 2003 y marzo de 2008”.
Mientras tanto, en el Templo de la Fe, un pastor les dice a los fieles que contribuyan con Dios, que se apeguen a sus creencias y no se aferren sólo a los bienes materiales, en una rayuela divina en la que sólo diezmo les permitirá avanzar casilleros y llegar al cielo.
